viernes, 24 de abril de 2009

ACTITUDES


Hay quien ve la vida como un bosque tenebroso, oscuro y traicionero, lleno de peligros y trampas, como un trayecto que se hace muy difícil de cruzar. Cada día te levantas y recorres un tramo deseando que llegue ese final de etapa diaria para cerrar los ojos y olvidar, pesándote de forma inhumana los párpados y el cuerpo en general cuando debemos ponernos en marcha para hacer el camino de un nuevo tramo o etapa. Es un recorrido tortuoso, lleno de inconvenientes, de miedos. Y es un trayecto que se nos hace muy largo pues desde que nos ponemos en camino, estamos pensando en el momento en que esa etapa terminará.

No queremos pensar, porque nos deprimimos, en que después de esta etapa viene otra, y después otra, y otra, pero es así, y no parece que esa sea la mejor actitud para hacerle frente a ese gran tour que es la vida.

Ese negro bosque terminará por pasarnos factura pues su extensión, aunque no lo parezca, es muy amplia y llevará muchas jornadas el cruzarlo.

Por el contrario, hay otras personas que ven esa misma vida, con sus inevitables problemas, situaciones impredecibles, circunstancias incluso injustas, crueles a veces; la ven como un bosque no tenebroso, sino alegre y lleno de vida donde a pesar de algunos nubarrones, siempre brilla el sol y el cruzarlo, es una oportunidad para conocerlo más a fondo y para disfrutar de las diferentes oportunidades que este les brinda.

Que cuando acaba cada trayecto o etapa, sienten como si les hubiese faltado tiempo, y de igual forma, imaginan y se ilusionan con el comienzo de una nueva etapa al despertar.

Es complicado saber que nos hace ver el bosque de una manera u otra, que nos hace interpretar un mismo paisaje de forma negativa o positiva, que nos hace ver el vaso medio lleno o medio vacío. Pero lo mismo depende de nuestra actitud, de la actitud que mantenemos ante la vida, ante las situaciones que la vida nos va proponiendo. Quizá cuando nuestra actitud nos lleva a pensar que la vida es peligrosa, pesada, traicionera, monótona, etc. Ese sea el momento de esforzarnos en cambiar esa actitud por otra más positiva que nos haga ver el bosque de otra manera.

Y no digamos que nunca hemos cambiado de actitud hacía algo, como por ejemplo, hacía una persona que no podíamos ni ver, una comida que no podíamos probar o un espectáculo al que nos era imposible asistir.

Puede que sea cuestión de proponérselo y ser constante en el propósito de cambiar esa actitud y las creencias en que esa actitud se sustenta.

viernes, 17 de abril de 2009

AUTOESTIMA


A veces alargo mis brazos y pasándolos por delante de mi pecho, los cruzo y me abrazo fuerte. Parece mentira, pero esto me hace sentirme bien. Es, en parte, como un acto reflejo porque comienza de improviso y sin intención alguna, pero también, en parte y a la vez, es un acto consciente, porque se alarga en el tiempo exprimiendo al máximo ese preciado momento.

Esto, ese abrazo al que me refiero, me hace sentirme bien, porque de alguna manera viene a decirme que me quiero, que estoy conforme con el hacer de mi vida, claro está, en general, pues siempre hay algún pero.

Y ese abrazo es tan sincero y real, que hace que se me salten las lágrimas, pues es un reconocimiento, sí, porqué no decirlo, a una labor bien hecha.

A veces hablo conmigo mismo, y aquello que oigo no me desagrada, son palabras reconfortantes, palabras de aliento. Son palabras cariñosas, palabras de afecto. Y esas palabras son bálsamo que tranquiliza el alma absorbe su néctar y penetra en la mente regándola de gotas de seguridad y paz.

A veces hablo conmigo mismo y no me insulto, porque hay ocasiones en que nuestras propias palabras nos hacen daño, rebotan en nuestra mente y se clavan en el corazón. A veces hay palabras con espinas que cuestan tragarlas y cuestan digerirlas.

Pero ese no es el caso, mis palabras, mis autodialogos son amigos, me dicen aquello que necesito oír y callan aquello que me hace daño. Son palabras de apoyo, que favorecen mis proyectos, valoran mis virtudes y aceptan mis errores.

A veces me observo de reojo en el espejo y aquello que este refleja no me desagrada ni me disgusta, ello hace que me mire más ampliamente aunque con recelo y como no busco la belleza virtuosa ni el cuerpo diez, sino el rostro armónico y relajado, los ojos sinceros, la cara amable y cordial y la frente alta, pues lo que allí en el espejo veo plasmado me anima y vivifica y hace que sienta que tengo todo lo que necesito y no debo de pedir más, pues no todo el mundo puede mirar a los ojos a un espejo, mirarle directamente a los ojos y sentirse bien después.

Claro, que quizás para ello hay que entrenar la vista y la mente primero y mirar mucho hacia atrás, mirar a la cara a aquellos que aún no siendo afortunados ni agraciados, se sienten útiles y valiosos y disfrutan de la vida a tope siendo felices con su existencia tal y como son.

lunes, 13 de abril de 2009

ELCASTILLO INTERIOR


Cuando abro las puertas de mi castillo es para que entre el aire. Es porque necesito una bocanada de aire fresco, aire de la mañana, ese aire que te refresca el alma porque viene directo de la sinceridad, de la verdad. Y notas que es fresco porque te rejuvenece, te levanta el ánimo y la autoestima y te cambia el color del mundo. Todo te aparece bajo un baño de fresco rocío que sin esperarlo hace amar profundamente la vida.

Cuando abro las puertas de mi castillo es porque lo necesito, necesito compañía, necesito que sus anchos muros renazcan ante la luz brillante de la mañana, que sus ventanas se abran y respiren el aliento de la naturaleza, que sus amplios salones vuelvan a resonar plenos de voces, risas y melodías y que sus calabozos cierren sus fauces hambrientas de podredumbre y lamentos. Necesito que unos castillos puedan mirar con alegría a otros y puedan comunicarse entre ellos, siempre y cuando las puertas estén abiertas, abiertas de par en par.

A veces subo al más alto torreón de mi castillo y allí me siento bien, miro de tu a tu a los otros castillos y es como una bella explosión de emociones, sintiendo que ese es mi lugar, el lugar que nunca debo abandonar. Allí entiendo el valor de la vida, el lenguaje de las flores, las sonrisas en las caras, las carcajadas. Todo cobra un sentido, un sentido positivo, todo encaja en un mundo alegre y feliz. No se porqué en ese torreón me invade una fuerza vital, me siento vivo y seguro de mi, me siento renacer, cada una de mis piedras rezuma y destila alegría y paz.

Cuando las puertas de mi castillo se abren, se abre mi alma y huyen todos los fantasmas, entonces el alma queda limpia y resplandeciente, queda quieta y tranquila, respirando sosiego y queda abierta para todos, cualquiera puede relacionarse con ella, queda completamente abierta a otras almas gemelas, claras, limpias, quietas y tranquilas como ella.

Sin embargo, sin saber porqué, y sin explicación alguna, de pronto, bajo a los más profundos calabozos y me siento incapaz de salir de allí, atado y preso, sin fuerzas para luchar y subir por esa pendiente que me lleva de nuevo a los altos torreones, y desde ese, mi particular infierno, miro hacía arriba con nostalgia y tristeza a la vez.

lunes, 30 de marzo de 2009

LENGUAS DE ACERO



Me gustaría poder callarme, no decir nada que no me saliera directamente del corazón, porque aquello que sale del corazón es limpio y aseado, es claro y delicado. Todo aquello que sale del corazón o no tiene maldad ni mal sentido, o por su terquedad brota y sale sin necesidad de ser empujado, sale a borbotones, como la propia sangre cuando se abre una vía de salida y por ella se desangra. Y es bueno que el corazón se desangre de vez en cuando, se sincere y descargue todas las tensiones que acumula, quedándose vacío de sangre y vacío de tensiones.

Está bien desangrarse de vez en cuando, dejar caer la sangre mala, dejar salir la mala sangre, la sangre envenenada, aquella sangre desengañada de vivir y de morir.

No es lo mismo, sin embargo, aquella sangre que sale cuando no tiene que salir, aquella sangre que es empujada hacía afuera con saña, obligada a salir porque se ha abierto un camino donde no debía estar, y ese camino sangra y sangra hasta que no queda ni gota y entonces el camino se cierra porque ya ha cumplido su misión, su mortífera misión. A veces se abren más de un camino donde debería haber carne y piel y por ahí es por donde la sangre gotea más rápido, surgen caminos que no damos abasto a cerrar, faltan manos, porque el acero muerde y no suelta a su presa hasta que esta no se ha desangrado.

Maldito acero, mal parido y mal criado que para el fin utilizado más vale no haber nacido. Mal utilizado, tal vez, por manos muertas guiadas por la locura y que una vez muertas son mal usadas blandiendo el frío acero mal parido y mal criado y aún peor utilizado. Malditas lenguas afiladas que sin buscar tu mirada hacen daño al corazón, perturban la razón y vuelven a abrir las heridas, volviendo a hincar en la piel el malvado y frío acero.

A veces se hace más daño con la lengua que con el puñal, los dos hacen desangrarse el corazón, hacen que llore desconsolado, pero mientras que uno te apuñala mientras te mira a los ojos, el otro te hiere poco a poco poniendo en marcha un mecanismo que una vez lanzado al aire se expande rápidamente de boca en boca y se vuelve contra ti como lanzas afiladas que se te clavan directas en el corazón por la espalda.

Esas lenguas lanzadas como bala letal van derechas al corazón y van cargadas de un veneno mortal que se esconde tras el engaño y la trampa de hacerse pasar por aliada aunque por la espalda atacan de forma astuta pero cobarde, con sutileza pero con la bajeza de aquel que no entiende de sentimientos, de amistad, de amor.

martes, 24 de marzo de 2009

ABRAZAME

"Abrazamé fuerte, porque ese abrazo perdura en mi mente hacíendome sentir fuerte y seguro".
Abrázame fuerte, exprímeme como se exprime un limón, quiero que fluyan mis emociones que goteen y caigan sobre ti para que de esa forma tú percibas lo que un fuerte abrazo puede llegar a hacer sentir, y cuando te estremezcas sintiendo un torrente de sensaciones sabrás lo importante que es un abrazo para mi.

No puedo explicártelo con palabras porque mis sentimientos se atragantan y me ahogan. No puedo decírtelo con la mirada porque si intento mantenerla mi cara arde, mi corazón tiembla y mis ojos se cierran. No puedo comunicártelo con el corazón porque ya lo he intentado y ha quedado totalmente desilusionado al no encontrar otro corazón apasionado. No puedo expresártelo con la razón porque esta se me nubla, encerrando mis ideas y pensamientos en una jaula que me aísla y me aleja de ti.

Tan sólo te queda abrazarme fuerte, atacar mi cuerpo inerte hasta que abordado por mil y una sensaciones diferentes, reaccione y responda a esa llamada de auxilio que mi alma necesita y que mi mente niega ciega de vergüenza y timidez.

Hay que ver lo poco que cuesta, lo fácil que es y lo poco que se suelen prodigar, un abrazo no necesita muchos argumentos para entregarlo, tampoco es necesaria la utilización de herramientas o utensilios para ofrecerlo, solamente, unos brazos abiertos y el pecho firme, corazón con corazón y poco más.

Es tanta la gente que echa en falta un abrazo, que una vez decidido, el encontrar quien lo acepte no sería problema, pues un abrazo siempre es bien recibido. Es un elixir que te anima, te alegra la vida y limpia el alma y un alma limpia es un alma que abraza.

Abrázame porque tropiezo, abrázame porque me puedo caer, abrázame porque tengo frío, abrázame que tengo miedo. Cualquier excusa es buena cuando el abrazo es el destino, porque el abrazo en sí mismo tiene razón de ser y sentido divino.

No te cortes, no te avergüences y abrázame si así lo sientes, pues antes de negar un abrazo, si este sale del corazón y es sincero, te juro que me corto los brazos, si no muestra lo que yo quiero.

Si no sabes abrazar yo te puedo enseñar, te diré que seas sincero, que pongas el alma en ello, que me mires a los ojos y te olvides de tus miedos. Si no sabes abrazar piensa que no es tan difícil, no es nada complicado, es sólo que no estas acostumbrado y tus ojos se cierran. Mantén los ojos abiertos, da un paso decidido hacía adelante, abre tus brazos, tu mente y tu pecho y dando rienda suelta a tu corazón, déjate llevar por los hechos.

viernes, 13 de marzo de 2009

CON LOS CINCO SENTIDOS

"Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos" Aristóteles

Como duelen los sentidos, pero aún más duele el sinsentido. El sinsentido de la persona que no estando privada de ellos, no sabe utilizarlos o bien los infrautiliza haciendo un mal uso de ellos, no disfrutando de lo que por medio de ellos se puede disfrutar, solamente utilizándolos para la más absoluta cotidianidad, condenándolos a una vida sin sentido y superficial.

Os imagináis una vida sin sentidos, una vida privada de nuestros órganos de los sentidos, creo que es algo inimaginable, se perdería la esencia misma de la propia vida, seriamos un vegetal, una roca, un mueble, un trasto.

Una vida sin olfato, olfato para disfrutar de un buen perfume, para huir de un desperfume, olfato para los negocios, olfato para el amor y también para el desamor. Creo que podría vivir sin olfato aunque reconozco que sería bastante incomodo.

Sin el gusto, nada nos daría gusto y todo tendría el mal gusto del no gusto. No podríamos saborear un buen guiso, lo cual nos haría sentirnos a disgusto. ¿Y que poco gusto daría no sentirnos a gusto, tomando algo de mal gusto, sintiéndonos a disgusto? Pienso que de alguna manera terminaría por acostumbrarme a no depender del sentido del gusto, insisto, no me daría gusto, pero creo que llegaría a sentirme a gusto sin el sentido del gusto.

En cuanto al tacto, tacto monta, monta tacto, la vida no la sentiríamos igual. Y la vida está para sentirla, para palparla intensamente, tantearla una y otra vez, consumirla con tacto, de un largo trago y con los ojos cerrados sintiéndola en la piel y saboreando cada minuto de ella. El tacto es el hermano listo, fino e inteligente de los tocamientos. El tacto nos sirve para tantear, tocar, acariciar, indagar palpar y actuar con tacto. ¿Qué seria de mí sin tacto?

Ahora debo de ir con vista. Porque no es fácil transmitir la importancia que tiene este sentido para nuestra autonomía, autonomía para el trabajo, para el ocio, para nuestras relaciones sociales, para nuestra vida cotidiana. Si nos falla la vista nos falla la orientación, nos sentimos desorientados, perdidos, inseguros. Se nos va la más especial de nuestras capacidades, la que nos da el color, color de las flores, del cielo, del mar. Pero también se va el color de las caras, las caras ya no nos dicen nada, lo mismo da una cara de entusiasmo, de miedo, de alegría o de tristeza. Que triste no tener caras que ver, no poder sorprendernos con la gran pluralidad de gestos diferentes, no poder leer el lenguaje corporal, no poder leer nada.
Cuando en algunas ocasiones con motivo de algún juego, de pequeño con los amigos , pero sobretodo de mayor con los hijos me he cegado tapándome los ojos con un trozo de tela, he podido verdaderamente acercarme, sólo acercarme a lo que en verdad puede sentir una persona ciega y he experimentado el miedo, mucho miedo, miedo a la posibilidad de que al quitarme la tela de los ojos todo siga igual, lo que ha hecho que instintivamente y de un tirón me quite ese trapo de los ojos y con total avidez abra los ojos para de algún modo comprobar que todavía puedo ver, y así experimentar de nuevo, recorriendo la vista por todos lados parándome en cada objeto, la agradable sensación de poder ver y observar todo cuanto se cruza en mi ángulo de visión.
Y aún así, después de abrir los ojos y comprobar que todo sigue igual que esa experiencia era un juego y que todo a pasado ya, como digo, aún así, no puedo apartar de mi mente sobrecogida y atónita, el susto que me ha producido el pensar en todas aquellas maravillas de las que no podría deleitarme si ya no disfrutara del sentido de la vista: un magnifico cuadro, un atardecer, un eclipse, diferentes paisajes con todo su colorido, un cielo estrellado y tantos otros que sería imposible detallar.

El oído… si un día me faltara el oído, mi mente se nublaría. Quedaría quieta y perdida esperando un sonido que jamás llegaría.

Mi mente preguntaría y nadie le contestaría, el silencio sería la única contestación que tendría y confusa, muy confusa quedaría pues en adelante no sabría en quien confiar y a quien preguntar.

Por las noches oigo a mi mente sollozar echando de menos con quien dialogar, si no puedo escuchar que razón hay para hablar. Sensación de vacío, inmensa quietud, una quietud sobrecogedora e infinita que para siempre me espera y nada puedo hacer por evadirme.

Solo y envuelto en la soledad más silenciosa, cuanto daría por un grito, por un grito desgarrador que de súbito devolviera el sonido a mi razón. Solo me encuentro por dentro y nada me saca de mi interior, mi vida se ha convertido en un mundo seco y podrido que me hiere en el corazón.

viernes, 6 de marzo de 2009

¿BLOG MASCULINO, BLOG FEMENINO?


Hace algún tiempo que vengo dándole vueltas a un tema que pienso puede ser interesante el preguntarlo abiertamente en el blog, y parte de un antiguo debate abierto ya hace años sobre las diferencias que existen entre hombre y mujer, pero no desde el punto de vista de averiguar quien es mejor que el otro, sino partiendo de la base de que unos poseen unas cualidades o capacidades más desarrolladas y otros tienen otras, y que lo positivo sería siempre el encontrar la forma de que estas se complementasen, o sea, que formasen un equipo en pos de un fin mutuo. Esto, claro está manejándonos a nivel general, con datos generales, pues particularmente sabemos que cada individuo es único e irrepetible.

A raíz de esta polémica suscitada ya hace años y alimentada de vez en cuando por psicólogos resaltando ciertas diferencias en la personalidad, y neurólogos resaltando diferencia estructurales en los diferentes cerebros, entre otros. Yo tengo una curiosidad que es la siguiente. Me vengo preguntando si es posible conocer el sexo de un blog por sus textos, su forma de expresarse, los temas que toca normalmente y por el entorno o adornos (no sé como se llaman) que componen ese blog, así como también por la música que suena en el. Si todo ese entramado nos daría pistas suficientes como para poder diferenciar entre un blog gestionado por un hombre y otro gestionado por una mujer.

Sabemos que un blog es algo muy personal que manifiesta gran parte de nuestra personalidad y en el que descargamos nuestros sentimientos y emociones. Que a veces el blog hace florecer nuestra verdadera forma de ser y de pensar, la que no nos atrevemos a mostrar en nuestra vida cotidiana por miedo a ciertos convencionalismos y aprovechamos ese anonimato para mostrarnos tal y como somos. Lo que en caso de los hombres pienso hace salir a flote nuestra parte femenina, delicada y sensible que normalmente no mostramos en público.

También sabemos, según estudios efectuados sobre el tema, que la mujer tiene mayor capacidad para llevar a cabo tareas simultaneas, para identificar emociones ajenas con mayor precisión, mayor capacidad para el lenguaje y también de memoria, entre otras.

Por otro lado el hombre posee mayor capacidad de concentración, de orientación, también mayor capacidad para tareas espaciales y para las matemáticas y el cálculo, entre otras.

Suponiendo que estas diferencias efectivamente se den, la pregunta es ¿TIENEN SEXO LOS BLOG? Y ¿SERIAMOS CAPACES DE DISTINGUIR UN BLOG DE UN HOMBRE DEL DE UNA MUJER?