miércoles, 19 de septiembre de 2012

MIRADAS




                                                 

No hay nada más impactante que una mirada vacía,  una mirada muda, inexpresiva y seca. Esa mirada profunda, pero no hacía el exterior, no esa mirada que profundiza en aquel en quien se posa. Si no, esa mirada profunda hacía su mismo interior, hueca y desnuda, como una cueva oscura y solitaria donde sólo habita el eco que choca de una pared en otra hasta perderse.
Es una mirada que no expresa emoción alguna, ni alegría, ni tristeza, tampoco odio, ni siquiera miedo o sorpresa, es una mirada ida, pero sin saber a donde, seguramente de otro mundo, pero no se sabe de cual, y posiblemente nunca se sepa.
Sin embargo, un día tuvo una mirada y su mirada estaba llena de luz, una mirada radiante,  que irradiaba vida, una mirada pletorita de emociones, una mirada que se podía leer fácilmente y en ella se leía que tenía ilusiones, proyectos, que era feliz, que su corazón estaba entero y su alma pálida, que no temía al futuro y que se sentía acompañado.
Su mirada era capaz de expresar mil emociones diferentes,  que brotaban de ella sin el menor esfuerzo y volaban como palomas mensajeras hacía otras miradas receptoras que leían  el mensaje y contestaban.
Era una mirada profunda, capaz de leer y ser leída, poderosa herramienta de comunicación de un lenguaje universal que no diferencia entre bebes o ancianos, pobres o ricos, entre fronteras, pero que a veces se pierde cuando la mente se quiebra y nubla el entendimiento hasta llegar a perderse allí donde los dos caminos se cruzan, en tierra de nadie, por ahora....

2 comentarios:

Framboise dijo...

Doloroso intentar descifrar tal mirada que seguramente quiere pero no puede encontrar su camino... Y esperanza cuando se vislumbra una chispita de la luz interior.

Abrazo emocionado

Jordicine dijo...

Es verdad. Y dicen que una mirada lo dice todo de una persona. Todo no, pero sí muchas cosas. Me gusta eso que he leído a veces de mirada limpia. Un abrazo, TETEALCA.