
Cuando entré en mi mismo,
Salí del mundo en que habitaba,
Pues ese mundo no me mostraba,
Lo que cuando entré en mi mismo vi.
A veces se vomitan las entrañas,
Y eso nos sobrecoge tanto que le cogemos miedo a vomitar,
Pues lo que vemos, nos es más desagradable aún,
Y nos produce tanto asco,
Como el vomito de otro nos produce al mirar.
Aún así, esa es la realidad y así habita por dentro,
Y por mucho aserrín que le echemos,
No lograremos taparlo,
Si no aceptamos primero que nos estamos pudriendo.
Volvamos a vomitar,
Y esta vez abrazándola con fuerza,
Reconozcámosla como nuestra,
Y dispongámonos a limpiar.
Salí del mundo en que habitaba,
Pues ese mundo no me mostraba,
Lo que cuando entré en mi mismo vi.
A veces se vomitan las entrañas,
Y eso nos sobrecoge tanto que le cogemos miedo a vomitar,
Pues lo que vemos, nos es más desagradable aún,
Y nos produce tanto asco,
Como el vomito de otro nos produce al mirar.
Aún así, esa es la realidad y así habita por dentro,
Y por mucho aserrín que le echemos,
No lograremos taparlo,
Si no aceptamos primero que nos estamos pudriendo.
Volvamos a vomitar,
Y esta vez abrazándola con fuerza,
Reconozcámosla como nuestra,
Y dispongámonos a limpiar.
2 comentarios:
Pues tienes toda la razón. Cada vez asumimos más mierda. A la rebelión, ya! Me ha gustado el post. Muy directo. Un abrazo.
Es una gran verdad. Nos vamos pudriendo por dentro sólo de tragar aquello que nos gusta de nosotros o lo que ocultamos a los demás.
Un buen post
Besos
Publicar un comentario