miércoles, 2 de octubre de 2013

CONTEMPLANDO A LOS VENCEJOS







                                               






Como echo de menos la época en que me sentía vencejo. Ansío su libertad, su gracia, su planear decidido, su alegre chillido.

Sin embargo ahora sólo soy capaz de recordar y retener en la memoria su cara triste, su huida al atardecer”


 Recuerdo los atardeceres en primavera, cuando el cielo se plagaba de vencejos, allí sentado placidamente en la terraza de mi casa, en el pueblo, al que suelo ir muy a menudo, me sentía pletórico, lleno de vida, feliz por poder disfrutar de ese sencillo panorama.

   Por entonces disfrutaba al ver a los vencejos dar vueltas y vueltas incansablemente alrededor de la terraza, pasaban por delante de donde yo estaba sentado planeando casi rozando los tejados y desaparecían para volver de nuevo a los pocos segundos y así daban vueltas y vueltas girando siempre en circulo. Me encantaba ver como al pasar por delante de mi chillaban como locos de contentos. Ahora recuerdo que pensaba que se asemejaban a niños cuando dando vueltas en el “Babi Mariloli” en la feria, cada vez que pasaban por delante de los padres, gritaban y saludaban contentos con gran jolgorio.
Los vencejos siempre me hacían pensar en la suerte que tenía al poder contemplarlos, en lo bello y grandioso de poder vivir la vida, en la cantidad de pequeñas  grandes cosas que teníamos el privilegio de poder percibir y disfrutar, de ver, de oler y de sentir. Me sentía feliz por estar vivo y poder disfrutar de la vida y me quedaba horas y horas contemplando a los vencejos.

   Y sin embargo ahora todo es muy distinto, no entiendo porqué. Esa misma escena me parece deprimente. Ahora cuando subo a la terraza y me siento en mi vieja mecedora como entonces, esta misma tarde he estado allí sentado intentando disfrutar de nuevo de la primavera, y los vencejos me parecen gilipollas dando vueltas y vueltas,  que sentido tiene, no entiendo como vienen de tan lejos, de África, para dar vueltas a una terraza horas y horas. Pienso que deben de ser muy simples, como autómatas, pasan la vida haciendo círculos sin saber porqué, gritando como posesos en su desesperación y su tontuna. Me dan mucha pena y me pregunto ¿a donde irán cuando anochece?, todo queda en silencio de pronto. Supongo que dormirán sin ser conscientes de ello y soñaran con dar la vuelta más rápida e inútil de su vida. Y al día siguiente otra vez a dar vueltas sin saber que han hecho al llegar la noche ni con que han soñado, simplemente dan vueltas a mi terraza. Ahora, no aguanto estar en la terraza, poco a poco me embarga una sensación de angustia, de vacío.


miércoles, 18 de septiembre de 2013

OPTIMISMO













 En este preciso momento, soy el hombre
más feliz del mundo: me encuentro en el
porche de mi casa escuchando la lluvia caer
y disfrutando de ese olor a ozono que
se desprende al abrazarse la lluvia y la
tierra, de un magnifico día gris oscuro,
leyendo plácidamente un libro que quizás
no pueda terminar y esperando que amanezca
un nuevo día que me llevará a un aséptico,
relucido, flamante e impersonal quirófano a
someterme a una operación a vida o muerte, de la cual no sé si volveré a ver la luz del día.

jueves, 29 de agosto de 2013

AURORA



                          



 "A veces hay que mirar de cara a la luna e igualmente al sol aunque te abrase"




                                           


                                OCASO


A veces la vida no revela ningún sentido, mas bien parece un sin sentido, los acontecimientos se suceden sin ton ni son, los días transcurren uno tras otro, el cielo siempre es azul y la noche oscura.
A veces cierro los ojos y me pregunto... ¿Por qué?
Porqué esta escena me parece incompleta, cual es mi papel, porqué esto me tiene que estar pasando a mí, que es lo que falla, que pieza falta en este puzzle, pero no consigo entenderlo.


                              AURORA

Cuando se produce el milagro de la noche, alzo la vista, abro mi mente y admiro expectante: la espectacular aparición del firmamento en toda su grandeza y esplendor, su imponente puesta en escena en su aparente armonía. Entonces la vida cobra sentido y valor, a la viveza del día le sigue la belleza oculta de la noche, a la impetuosa vitalidad del sol le sigue la misteriosa madurez de la luna. Ahora el escenario está completo.

                          REVELACIÓN

Entonces lo entiendo todo…. A veces mi mente no alcanza a ver la realidad, no admira la escena en su totalidad, sino que solamente ve una parte de ella, aquella parte que su estado emocional le deja ver, un todo incompleto y sesgado, una mirada de soslayo, tímida y parcial.
A veces hay que mirar de cara a la luna e igualmente al sol aunque te abrase.

martes, 9 de julio de 2013

INDEFENSIÓN



                                                                         






Ahora dejadme solo.
Ya me habéis convencido, salid de mi cabeza. No sé si lleváis razón o no, no sé si exageráis.
 Todo está decidido. Sólo quiero quedarme a solas un momento para volarme los sesos.

jueves, 20 de junio de 2013

LA TRAMPA DEL ESTADO DEL BIENESTAR





                                                       




“Antes la gente se reunía en las plazas, ahora las hemos cambiado por rotondas”

No me malinterpretéis, nada más lejos de mi realidad que el querer renegar de los adelantos que la sociedad ha ido consiguiendo a lo largo de la historia, pues entre otras cosas soy un apasionado consumidor de todos ellos. Es sólo   que pienso que paralelamente también tendríamos que habernos esforzado en conservar algunas costumbres ancestrales que de una forma o de otra han destacado por su gran valor adaptativo y facilitador del desarrollo del ser humano como ser eminentemente social.

Como digo, estas viejas costumbres a que me refiero, son costumbres que han posibilitado el desarrollo de la comunicación y por ende de la cultura, la empatía, el compañerismo, el contacto físico, el valioso apoyo emocional cuando este era necesario y otro sin fin de apoyos entre amigos, familiares, vecinos, etc.

Es sabido, el gran avance que supuso en general el descubrimiento del fuego, a parte de por el cambio dietético que supuso al poder cocinar la carne, con la aportación de proteínas que propicio el crecimiento rapidísimo del cerebro, pero también  por lo que significó a nivel de relaciones sociales, las personas se juntaban alrededor del fuego para compartir largos periodos de su vida, celebraciones, juegos, reuniones importantes y otros, comenzando a tejerse una incipiente, pero prometedora red social.

Más tarde, por nombrar algunas, de siempre las tertulias de vecinos, cuando el tiempo lo permitía, se han celebrado en la calle, punto de encuentro donde cada cual se sacaba su silla y se compartían chismes, recetas de cocina, novedades del pueblo y avances sobre el clima y la cosecha.

O, cuando en la calle sólo había una televisión y esta se acercaba a la ventana para que los demás vecinos acudieran, nuevamente con sus respectivas sillas, para disfrutar del nuevo invento.

Las fiestas, bailes y eventos se celebraban en las plazas, calles, ahora, en cambio, en macro discotecas cada vez más sumergidas en el subsuelo y música a punto de reventar los tímpanos que hace imposible la comunicación verbal.

Todas ellas eran costumbres que proponían el acercamiento, el compartir y el relacionarse por encima de todo.

Los niños jugaban en la calle y los juegos era impensable el poder jugarlos en solitario, sino que en todos había un denominador común, era necesaria la reunión de varios niños y no sólo era necesaria la participación activa a nivel físico, sino también a nivel oral y comunicativo.

Ahora los niños juegan solos y sin moverse de su propia habitación con la videoconsola playStation, Wii o Xbos… no necesitan reunirse físicamente para jugar, ni siquiera para comunicarse, pues pueden hacerlo Online por medio del móvil o del ordenador, gracias  al twitter, facebook o whatsApp, no hace falta mirarse a los ojos, reforzar lo dicho con el gesto o con una palmada cariñosa en la espalda, se ha deshumanizado el dialogo y la comunicación.

Antes la gente se reunía en las plazas, ahora las hemos cambiado por rotondas.

Todo está perdiendo identidad, nada es autentico, todo pierde su esencia y su verdadero significado, las cosas importantes ya no interesan todo es pasajero, rápido y sustituible. Hay una crisis total de identidad, costumbres que siempre han significado y han proporcionado identidad y sentido a la existencia en común, ahora ya no importan, desaparecen, se olvidan y sus efectos beneficiosos y adaptativos para la humanidad nadie parece echarlos de menos, estaban ahí por algo, que ahora ya ni siquiera se sabe porqué, sólo se pueden ver y sentir sus dañinas consecuencias, aislamiento, incomunicación, falta de empatía, retraimiento y algo tan negativo para las relaciones humanas como es la falta de habilidades sociales que como la palabra dice es una habilidad que se adquiere, pero sólo si se interactúa.

Hemos llevado el concepto de intimidad a sus últimas consecuencias, todo lo podemos hacer en la intimidad, a solas, sin necesidad de relacionarnos directamente con nadie, quizás haya a quien le interese.

No necesitamos a los demás para nada, todo podemos hacerlo en la más absoluta soledad, podemos jugar, divertirnos, competir, relacionarnos, comprar, vender, oír música, ver cine o teatro, hacer amigos o buscar pareja, todo sin salir de nuestra propia habitación. Ese es todo el horizonte de muchas personas hoy en día.

martes, 4 de junio de 2013

CARCAJADAS



                                                           



Precisamente después de un ataque de risa de esos que duran media hora y que sólo ver al otro reírse hace que la risa continúe, como por contagio. 
Como digo después, una vez recuperamos el control, Valentín se puso muy serio y me dijo: Roberto, sabes, me gustan las carcajadas, esas carcajadas desgarradoras, esas que duelen. Y a veces pienso que me gustaría ser una carcajada, poder vender carcajadas o guardarme unas carcajadas para otro momento. También me gustaría soñar con carcajadas y nunca he soñado con ellas. Me gusta mearme encima a carcajadas y no me fío de quien no se haya meado nunca  encima en su vida a carcajadas. Tampoco me fío de algunas carcajadas, y sé, sin saber porqué, si la carcajada es sincera. Pero Roberto,  por norma, me cae bien la gente que se ríe a carcajadas y me ha gustado el ataque de risa de antes, me gustan los ataques de risa, ataques de risa a traición, que te hagan llorar.

viernes, 17 de mayo de 2013

SORPRESA FATAL



                                               



- ¿De verdad crees que me asustas?

- ¿Piensas que mi rictus tenso y  ligeramente desencajado, mi forma de sudar profusamente, el temblor de mis manos y de mis piernas y mi respiración jadeante, indican miedo?

Pues te equivocas, como bien muestran mis manos ensangrentadas.
 
También pueden indicar IRA.