viernes, 7 de septiembre de 2012

INSOPORTABLES PERFECCIONISTAS




                                                                             


“JAMÁS ENTENDERÉ PORQUE ESTE ESFUERZO OBSESIVO EN ESTRECHAR MIS CADENAS”




Hay ciertas situaciones que nos plantea la vida en las cuales es necesario poner todo el empeño, e incluso desafiar las leyes de la lógica, insistiendo en el reto de  conseguir un objetivo más allá de lo que la razón nos plantea como probable, e incluso como posible. Hay que llegar hasta el final. Igual que hay situaciones que requieren una ejecución y terminación difícil de superar, casi rozando la perfección. Pero sólo nos referimos a ciertos momentos en que la vida nos sitúa ante esta tesitura en la que es necesario dar lo mejor de uno mismo y buscar una y otra vez, incluso de forma obsesiva, si es necesario,  la mejor solución y la forma más correcta posible. 
Pero la cosa se complica cuando, por exceso, queremos hacer de toda ejecución por pequeña  y cotidiana que sea una obra de arte.

Pues bien, esta es la realidad, tremenda y frustrante realidad de los perfeccionistas. Situación que les aboca a un continuo temor a equivocarse, a un desengaño tras otro y a vivir en una continua sensación de inseguridad o un interminable examen  en el que siempre nos lo jugamos todo, el respeto de padres, maestros, jefes, etc. y sobre todo nuestro propio respeto.

La persona perfeccionista necesita la aprobación de los demás, sin ella se siente pequeño y para conseguirla se exige al máximo en cada ejecución.

Es una persona auto-exigente y auto-crítica, pero también, en su obsesión, suele ser muy exigente para todos los que están a su alrededor, hijos, compañeros de trabajo, compañeros sentimentales. Quizá la situación más sofocantes se de en el hogar, con la propia familia, donde todos de forma impotente sufren y aguantan como pueden las manías perfeccionistas de estas personas. Y no sólo eso, sino que la continua frustración, inseguridad, temor a fallar y la incapacidad de sentirse completamente complacido con sus ejecuciones le tienen continuamente irritado, molesto y en tensión. Lo cual pagan los que están a su alrededor.

He conocido a personas perfeccionistas tan bloqueados, que nunca terminaban nada de lo que empezaban por el miedo a no hacerlo perfecto y aunque no eran conscientes de su conducta de evitación, esta, si les producía, la mayor parte de las veces, el sentirse mal por su dejadez, su vagancia e incompetencia, sintiéndose muy mal por ello y pudiéndose complicar con síntomas depresivos producto del impacto que esa visión que tienen de ellos mismos les produce, de sus pensamientos negativos de incompetencia y desvalorización y de sus creencias magnificadas y distorsionadas de lo que los demás pensarán de él. Su mundo se le viene abajo.

Normalmente el perfeccionista no suele reconocer que tiene un problema, sino que se suele defender diciendo que no hay nada malo en querer hacer las cosas bien. Hacen ver a todo el mundo que eso que le reprochamos no es un defecto, sino una virtud y los demás deberían aprender de él. Es incapaz de darse cuenta que una virtud si se lleva al extremo se convierte en un defecto. Todos los extremos, tanto por defecto como por exceso son inadaptativos y ello es lo que hace que el perfeccionista choque y tenga problemas en prácticamente todos los ámbitos de su vida, pero él sigue ciego en su obsesión.

 No se le debe dar  la razón, sino hacerle ver su error, demostrarle que se puede hacer más rápido y hacerlo bien, que se puede ser más eficaz y aumentar su rendimiento y que no hace falta ser perfecto para que te admiren o te quieran. Al igual que hay que abrirle los ojos para que sea conciente del malestar  que causa a familiares y amigos con sus exigencias y mal humor y que compruebe que en realidad no se relaja ni deja a nadie relajarse ni siquiera en vacaciones o momentos de ocio.

Debemos, a pesar de que le moleste y se irrite, hacerle consciente todo aquello que  omite sobre su comportamiento, hacerle ver su rigidez y extremismo y el sufrimiento y tensión que ello le causa. En definitiva hacerle consciente del problema. No es fácil porque puede que forme parte de su personalidad desde hace ya tiempo, pero se puede cambiar. Eso si, es necesario que sea consciente de ello, que lo acepte y vea la necesidad de un cambio para después poco a poco y gradualmente ir cambiando esa pauta de comportamiento perfeccionista por otras más adecuadas, aguantando la ansiedad, inseguridad y dudas que ello le acarree,  aprendiendo a utilizar técnicas de control de la ansiedad que le ayuden y con el apoyo de la familia si la hay. Todos se lo agradecerán y no olvidemos que estos comportamientos son aprendidos y adoptados por los hijos que en un futuro pueden llegar a ser insoportables perfeccionistas.


miércoles, 18 de julio de 2012

RECORTES


UN RECORTE INDIGNO Y COBARDE SOBRE LOS MÁS DÉBILES Y POCA REPERCUSIÓN EN LAS URNAS.


La actual situación de crisis económica se está convirtiendo también en una crisis social. Sobre todo en el sector de la discapacidad Intelectual. Se están vulnerando claramente los derechos de más de 100.000 personas  con discapacidad intelectual o del desarrollo y de sus familias.

Son derechos que al movimiento asociativo representado por FEAPS le ha costado generaciones levantar, vidas enteras de esfuerzo no pueden ser desperdiciadas, y no estamos dispuestos a claudicar.

Todas estas medidas tomadas contra la discapacidad intelectual, se suman a aquellas que ya se están tomando con carácter general y que, como ciudadanos y ciudadanas, también están afectando a nuestro colectivo:
Nuestras familias y personas con discapacidad intelectual o del desarrollo también sufren el paro y se les van a recortar las prestaciones por desempleo; también son funcionarias y se les va a recortar el sueldo, también tendrán que soportar una nueva subida del IVA, un mayor gasto sanitario y farmacéutico...

Lo que reclamamos, no es sólo dinero: es una cuestión de derechos, de inclusión
social, de igualdad de oportunidades… En definitiva, de ciudadanía para nosotros y para el resto de colectivos en riesgo de exclusión con los que nos solidarizamos.                                                                  

lunes, 9 de julio de 2012

¡ FELIZ DÍA !




“LA FELICIDAD ES UN ESTADO EMOCIONAL QUE TENEMOS QUE CONQUISTAR DÍA A DÍA”


¿Qué necesito para ser feliz?
Acaso tengo una imagen de lo que es ser feliz, y me refiero a una imagen o concepto verdadero, cierto. Y como sé que si esa imagen o ese concepto que tengo de felicidad se cumpliera   en la realidad, ello conllevaría ciertamente el ser feliz, como podría estar seguro de que si ese estatus que consideramos que nos haría ser feliz se convirtiera en realidad, yo disfrutaría automáticamente de esos sentimientos de felicidad. Y cuanto tiempo durarían esos sentimientos de felicidad, por cuanto tiempo se extenderían, y otra cosa, una vez realizada y materializada esa imagen que tengo de felicidad, eso haría felices a mis seres queridos. Y si ellos no son felices, lo sería yo, a pesar de haber conseguido mi sueño de felicidad.
Parece que esto es muy complicado, la felicidad no es una imagen que tenemos en la mente, ni un deseo, ni un concepto,  nada material, la felicidad es un sentimiento, un estado emocional que tenemos que conquistar día a día disfrutando y siendo felices con lo que tenemos.

miércoles, 27 de junio de 2012

PRIVILEGIOS




                                    

“Hay personas que se preocupan en exceso con el fin de prever desgracias futuras y esa preocupación las hace desgraciadas en el presente”




Me intrigan los insectos, Es de esos seres vivos que no tenemos muy en cuenta, a no ser para decir lo molestos que son algunos de ellos, estoy seguro que como en todo habrá especialistas en insectos que no opinarán lo mismo. Yo me refiero a las personas en general, no entendidas del tema, y a los insectos como la mosca, el mosquito, las cucarachas, la mariquita, la avispa, etc. que son los más representativos en nuestra vida cotidiana. Y diferencio de las abejas y las hormigas, que son insectos que parecen ó dan la impresión de estar más evolucionados y que viven en sociedad, más o menos estructurada.
¿Que vida llevará un insecto? No se si será consciente o no de su propia existencia y no se si merece la pena vivir sin ser consciente de ello. Dirigidos únicamente por su instinto, pero un instinto que se me antoja de segunda fila, comparado con el de otros animales, un instinto que  posiblemente lo incite y espolee a buscar comida y meramente y escuetamente a medio supervivir, porque sinceramente es un instinto que no me parece muy desarrollado. Y por supuesto, un instinto de procreación y reproducción muy extendido y desarrollado en todos los seres vivos.
No parece que les preocupe mucho la posibilidad de morir, más bien es como si vivieran ajenos a esta posibilidad, no deben valorar mucho su vida, asumiendo riesgos que otras especies con un instinto de supervivencia más desarrollado nunca asumirían. Subsisten a lo largo de la historia de nuestro planeta, por supuesto a base de adaptación, pero sobre todo por masificación, son miles y miles de especies y millones de insectos en cada especie. No paramos de tropezarnos con ellos y sin embargo normalmente pasan inadvertidos, excepto algunos caracterizados por su necedad.
Sin embargo son muy utilizados  para hacer ciertas descripciones como: tienes cintura de avispa, eres más pesado que una mosca cojonera, tienes la cabeza llena de grillos, es ahorrador como una hormiga, tienes menos cerebro que un mosquito. Esto, claro, haciendo referencia a los pocos recursos que tienen como antes he comentado, que incluye un cerebro de andar por casa y poco más.
No tienen conciencia de su vivir, de su existencia, de su futuro, no conocen que es la preocupación por sus congéneres, ni por su familia, padres, hijos, etc. Esto es cosa de los seres humanos, es un privilegio que los humanos tenemos gracias a tener más cerebro que un mosquito.
Si, tenemos un cerebro muy avanzado, que es el neocortex  y otro cerebro emocional, que es el sistema limbico y entre los dos hacen que nuestros pensamientos a veces se encasquillen y no paremos de darle vueltas a algo que nos preocupa. Este algo puede ser realista o puede ser que lo estemos magnificando, pero por el mero hecho de producirnos una alarma, provoca que la atención se focalice sobre ello con el fin de solucionarlo cuanto antes (instinto de supervivencia) y a la vez el otro cerebro emocional, el sistema limbito, hace que esa preocupación nos afecte, produciéndonos emociones negativas que nos hacen sentirnos mal y sufrir emocionalmente.
Hay personas que se preocupan en exceso con el fin de prever desgracias futuras y esa preocupación las hace desgraciadas en el presente.
Privilegios del ser humano, de poseer una mente sofisticada.
¿Qué prefieres ser mosquito o persona?

viernes, 1 de junio de 2012

POLI BUENO/POLI MALO


                                               

"La Asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás".



Suele ser muy común y estar tremendamente extendida la creencia de que ser una persona buena, empática (que tiene muy en cuenta los sentimientos de los otros) y quizás también un poco tímida, es sinónimo de ser tonto, y muy al contrario, que la persona agresiva, dura, que pasa por encima de los demás sin importarle herir sus sentimientos y que dice lo que piensa sin respeto, ni freno alguno, por el contrario, son los listos, los triunfadores.
Pues nada más lejos de la realidad. En verdad tanto el uno como el otro pueden ser personas con grandes dificultades en sus relaciones sociales, las cuales, se pueden agravar con el paso del tiempo. A ambos les haría falta cuanto antes un cambio profundo en su manera de enfrentar sus interacciones sociales.
¿Y de qué estamos hablando? Pues hablamos de Asertividad, de Conducta Asertiva, algo que desde hace tiempo está muy de moda en cualquier entorno en el que haya que torear  continuamente con nuestros semejantes, como es la propia vida, y que por supuesto, que se puede aprender.
Normalmente padres que no son asertivos, sin querer, educan hijos poco asertivos, coartando y castigando las conductas asertivas de sus hijos por "vergüenza ajena". Por ejemplo, le suena familiar frases como:  -"No le grites a tu amigo que no querrá jugar contigo"-.  -"Cuidado no le hagas daño"-  -"Anda déjale el juguete que el es más pequeño" ó "Que tu eres mas bueno"  etc.

No quiero decir que no se deba de educar en sociabilidad, educar en compartir y en respetar, pero cuidado, no en exceso. Debemos evitar lanzar sistemáticamente a nuestros hijos el mensaje de que solo es cosa suya el respetar, ser condescendiente y no herir a los demás, sino que es algo reciproco. Debe respetar, pero también saber hacerse respetar. Precisamente en el equilibrio está la verdadera conducta asertiva.
La persona que no es asertiva no sabe defender sus derechos. Él respeta en exceso a los demás pero no se respeta a sí mismo. Pero tampoco es asertivo el agresivo, el manipulador y el que va de duro y de listo a costa de cualquier cosa. Este suele estar muy equivocado creyéndose un triunfador, y es posible que esta pauta de comportamiento le sea, o le parezca aceptable y positiva a corto plazo, pero le aseguro que a largo plazo le arrastrará el fracaso,  la continua  polémica, el rechazo de los demás y a la soledad. Y también es cierto que si la persona poco asertiva,- que respeta a su prójimo, que tiene muy en cuenta la repercusión de sus palabras y acciones en los demás, que no sabe decir que no a nada, o que no se atreve a discrepar,- aprende también a respetarse a si mismo y a defender sus derechos y además deja de lado los complejos que esta actitud le haya podido causar y tiene paciencia, el  tiempo  pondrá a cada uno en su lugar y el que se creía ser un fracasado para la vida y un inútil, por muy fuertes que  sean esas palabras; terminará siendo el triunfador de su propia vida.

viernes, 18 de mayo de 2012

LA SUERTE






"ESPERO TENER SUERTE EN LA VIDA, PERO MI VIDA NO ESPERA A QUE ESTA APAREZCA"


Hablar de la suerte, depende de lo que entendamos por suerte. En mi caso, no me ha gustado nunca encomendarme a la suerte, pues es una palabra que creo induce al inmovilismo, al conformismo y que además se suele utilizar en muchas ocasiones como excusa.
Y lo gracioso es que a pesar de la poca consistencia que esta tiene como argumento y a pesar también de la falta de evidencias que en la mayor parte de las ocasiones la avalan, se le tiene una fe enorme. Incluso cuando peor está la cosa, más apostamos por la suerte.
Hay pobres vidas ó vidas pobres que han sido constantemente excusadas por una cuestión de suerte y ese argumento fue suficiente para dejar un proyecto sin terminar, no emprender otros o no entrar a fondo y de forma realista en las razones que motivaron el fracaso de otros proyectos. Así como también es cierto que hay otras vidas, aunque no son tantas como se cree, que han sido protegidas, mimadas y agraciadas por la suerte en diferentes y reiteradas ocasiones haciéndoles la vida más fácil, si, pero sin aportar ningún tipo de aprendizaje o enriquecimiento personal.
Rendirnos a la suerte es no enfrentarnos a la realidad, es vivir de una fantasía, es no concedernos la oportunidad de aprender de los errores, porque de esa manera es como si no dependieran de nosotros, como si nada pudiéramos hacer. De que nos sirve aprender de las consecuencias si todo depende de los vaivenes de la suerte.
Sin embargo, el poder aprender de los errores, es para mi  la mayor enciclopedia y fuente del saber que siempre ha existido. Concederse la oportunidad, una y otra vez, en la vida de disfrutar de la natural, eficaz y a la vez formadora y pedagógica técnica del ensayo y error sin ningún tipo de reticencia o miedo a equivocarse.
 Ensayo y error, que se podría decir que es una respuesta de aprendizaje automática del organismo, un mecanismo de defensa que va enriqueciendo nuestra vida y formando lo que llamamos la experiencia. Es más sabio el anciano por anciano, que por sabio.
Eso si, es un mecanismo lento que puede durar toda una vida, pero es seguro y eficaz, a no ser que sea bloqueado y/o frenado por una creencia, una fuerte creencia desadaptativa y paralizante para el desarrollo personal, como es la actitud de vida que todo lo deja en manos de la suerte.  

viernes, 11 de mayo de 2012

LA ESENCIA DEL SER


“CUANDO ALGO GRANDE DESAPARECE DEJA EN SU LUGAR UN GRAN VACIO DIFICIL DE LLENAR. ACASO CON EL TIEMPO…..”




Cuando miro, da igual lo que mire, todo parece cambiado, esencialmente distinto. Sin saber ciertamente que es lo que cambia, sin poder identificar claramente esto o aquello, pero sintiendo que ya no es lo mismo. O mi forma de percibir, o la misma esencia de las cosas en general, ya no son lo mismo. Seguramente con el tiempo, todo volverá a tener su aspecto normal, el de siempre, eso espero.
Y esa transformación se hace cada vez más evidente conforme me acerco a aquellos lugares por donde viviste tus últimos días, la casa, la calle, la cafetería donde tomabas café, el jardín donde tomabas el sol. Todo ello, ahora se me antoja diferente, distinto, sin identidad. Miro las calles, el jardín, la cafetería, y mi mirada no descansa en esa imagen, si no que profundiza inquieta en ella, va más allá, como buscando algo más, algo que complemente la imagen que yo tengo grabada en mi retina, en mi memoria emocional, en mi alma.
Es curioso, como las imágenes del recuerdo sabotean la realidad sin pudor alguno, se cuelan en nuestro día a día y disputan su lugar a una realidad insegura y necesitada del cariño y afecto de  aquellas otras imágenes que ahora yacen en el recuerdo, pero de esos recuerdos que todavía siguen en tierra de nadie como no queriendo aceptar del todo la dura realidad.